Daniel Melingo: Ópera Linyera.

Daniel Melingo se larga a ampliar a otra dimensión ‘distintos conceptos’ que viene trabajando en sus últimos discos e incluso en sus shows: el personaje del linyera, la narración fabulesca, la interpretación cada vez más actoral, el tango ya no como música «tradicional», ni mucho menos nostálgica, sino como banda de sonido de una fantasía onírica en algún arrabal no más realista que los puertos del poeta Héctor Pedro Blomberg.

Se viste de puesta “teatral”, pero sus protagonistas tocan y bailan, incluye mucha música en vivo, pero no es un concierto.

Esta ópera se basa no solo, en las canciones de Oasis, el más reciente (y quizás más radical) disco de Melingo. La historia, que en el disco apenas se vislumbraba, ahora en escena aparece mucho más nítida, si bien nunca demasiado lineal ni literal: cuenta las desventuras del elegante Linyera (el propio ex Los Twist, ex Los Abuelos de la Nada, ex Lions In Love) y sus encuentros con un pendenciero Cafishio, una bailarina sensual y un faustiano mix de chamana con malevo (a la medida del gran Fernando Noy). Surgen acá y allá algunas voces grabadas, de Andrés Calamaro o de Enrique Symns. Pero el resto del escenario, tanto en cuanto a elenco como a escenografía, lo llenan tres sencillas, aunque muy aprovechadas pantallas, con proyecciones, animaciones y juegos de sombras.

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