El Bordo: Se viene nuevo Album

A mediados de agosto, El Bordo grabó en cinco jornadas en el estudio Woman del barrio porteño de Chacarita su próximo disco, el primero desde El refugio, de 2017. La producción estuvo a cargo del legendario Mario Breuer, que entre otros proyectos también está produciendo el nuevo disco de Los Espíritus.

Ale Kurz, explica que la idea empezó cuando leyeron Rec & Roll. Una vida grabando el rock nacional, un libro de memorias que funciona como bitácora y oráculo.

“Primero lo leí yo y después se lo fueron pasando el resto de los chicos. Nos pareció una persona muy cálida, que respetaba mucho la música y a la banda haciendo su música _ Después le pregunté a Eli [Suárez], de Los Gardelitos, que tienen la sala de ensayo al lado nuestro y me dijo que nos íbamos a llevar bien. Así que me pasó el teléfono, hablamos y de entrada ya hubo una energía tremenda”, relata. “Y la verdad que no sólo disfrutamos del laburo, también le pedimos que nos cuente historias. Mario es parte de la historia del rock argentino, y cada vez que parábamos a comer era un placer escucharlo”.

Estamos en la terraza de una vieja casona del barrio de Almagro, que desde hace décadas funciona como sala de ensayo de grupos emblemáticos del rock nacional. Durante muchos años, fue el cuartel de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de La Renga _ El Bordo tiene en la terraza »El Refugio», una sala de ensayos y búnker operativo, donde ahora están repasando el material que grabaron en el estudio.

Ale Kurz explica que están pensando en adaptarse a las pistas de baile. “La idea es que las canciones no suenen rígidas, sino que tengan este sentimiento, este calor, que se pueda bailar. Rock salvaje y fuerte, pero que tenga mucho groove. Buscamos un disco de rock groovero, la idea es que con todas las canciones tengamos una sensación de movimiento”.

El disco tiene fecha de salida para principios de 2023, pero probablemente lancen algún adelanto antes del mundial. “Va a tener entre diez y doce canciones, ya tenemos grabadas las bases y nos falta meter las voces, las chapas, algún viento y ver si sumamos algún invitado. Pero queremos que si se da, que sea de manera orgánica… Para mí, un disco es una foto, una instantánea del momento de la grabación. Si ese proceso se extiende por mucho tiempo, el registro se pone medio nublado, medio borroso”, explica Kurz.

Si bien se plantean incursionar en otros universos sonoros (las baladas, el funk, incluso el gypsy swing), no se imaginan haciendo un crossover con artistas de trap, de hip-hop u otros géneros urbanos. “Lo haríamos si fuese genuino. Por ahora no es nuestro caso. Tiene que ver con con algo que siento, más allá de las tendencias. En definitiva, llegamos hasta acá haciendo lo que sentíamos, no lo que nos convenía“.

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