Río Negro: »Hidrógeno Verde»

  • Enviaron notas a la Legislatura y a la Gobernadora

Desde »Curru Leufu» comunicaron a través de sus redes sociales que “por el Proyecto Hidrógeno Verde, la Legislatura de Río Negro, sancionó una ley mediante la cual se aprobó la entrega de 625.000 hectáreas a una empresa extranjera por 50 años (prorrogables por 25 años más) para la instalación de un megaparque eólico (equivalente en superficie a 6 veces el Alto Valle o todo el departamento de Bariloche)”.

“Estas políticas gubernamentales vulneran la fragilidad de un espacio único para las y los rionegrinos: la meseta de Somuncura. Esta extensa zona fue declarada Área Natural Protegida en el año 1986, mediante el decreto de la provincia de Río Negro Nº 356/86 con el objetivo de preservar los varios endemismos de la región y sus valores geológicos, geomorfológicos, paleontológicos, arqueológicos y antropológicos especiales”, argumentaron.

En este sentido aseguran que les “preocupa el silencio existente acerca del origen del agua que se utilizará, entendiendo que se compromete seriamente la disponibilidad de este recurso para consumo de la población, sobre todo la del Valle Medio e Inferior, San Antonio y Las Grutas, en un contexto de gravísima crisis hídrica y de colapso ecológico”.

También serán afectadas pequeñas propiedades rurales, que son compradas por Fortescue, destruyendo trabajo rural, puestos de trabajo, ganado ovino y sus derivados.

  • La comunidad universitaria de Río Negro cuestionó el proyecto. “Sin duda, la producción a gran escala de hidrógeno verde para exportación (se habla de más de dos millones de toneladas anuales) impactará negativamente sobre los territorios, ya que requiere la instalación de tres o cuatro parques eólicos, un número indeterminado de electrolizadores, plantas productoras de amoniaco, plantas desaladoras en áreas ambientalmente sensibles, como la meseta de Somuncura, las costas de los ríos Limay y Negro, o el Golfo San Matías. Asimismo, el proyecto afectará actividades productivas social y ambientalmente sustentables que ya se realizan en la provincia con mucho esfuerzo, como la pesca y ganadería artesanal o el turismo de naturaleza, a la vez que causará cambios impredecibles en los ecosistemas, fragmentado los hábitats, dañando irreversiblemente los ecosistemas marinos y humedales costeros, poniendo en riesgo las poblaciones de aves migratorias, etc.”.

Las Comunidades Indígenas también se pronuncian contra lo que implicará su desalojo.

Se presenta el proyecto como parte de una “transición energética”, de energía contaminante como son los hidrocarburos a esta que supuestamente es “verde” pero que de verde solo tiene los dólares que producirá para el capital. Presentado como una alternativa sustentable a la degradación ambiental, viene rodeado de interrogantes – y un negociado bajo el ala.

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